Iván, un niño de 12 años edad, acude al servicio de Urgencias Pediátricas del Hospital Comarcal de Melilla porque presenta fiebre por encima de 38ºC, sudoración, vómitos y dolor abdominal agudo en el lado derecho.
Dicha sintomatología es compatible con un proceso de apendicitis aguda, que se confirma tras la realización de una analítica de sangre y una ecografía abdominal.
El pediatra a cargo del niño informa a sus progenitores de que es necesaria una intervención quirúrgica de urgencia para tratar la patología que presenta.
El paciente se pone muy nervioso y se niega a que se le realice la intervención, lo que genera una serie de retrasos en la realización de esta, que hace que deba programarse para la primera hora del día siguiente.