Ingresa una menor de 5 años, Nerea, en el hospital con lesiones genitales y anales importantes. La acompaña la abuela paterna que cuida a su nieta cuando el padre, separado y unido a otra pareja sin hijos, no puede hacerse cargo.
Tras observar su abuela Amalia que se queja de irritaciones cuando va al baño, al mirarla ve que Nerea presenta moratones y rojeces algo extrañas, por lo cual la lleva inmediatamente a urgencias del hospital.
Durante la hospitalización se persona la madre de la menor y la pareja que no es el padre biológico, pero tienen en común otro niño de 3 años.