El Centro Deportivo Municipal en el que nos encontramos cuenta con: Un lago con embarcaciones de recreo, dos pistas de pádel, una de tenis, un frontón, un campo de futbol, un rocódromo con boulder, una pista de atletismo, una piscina exterior de verano, consta de merendero, almacén de productos químicos, guardarropa, taquillas, jaulas y una pista de vóley playa. En su interior cuenta con una piscina climatizada, sauna, piletas de hidromasaje y una sala multitrabajo y de musculación.
Jacinto, un usuario de las instalaciones deportivas municipales del Ayuntamiento de Madrid, ha acudido a la instalación deportiva descrita anteriormente para utilizar la sala de musculación y posteriormente el rocódromo.
Hasta hace dos años, Jacinto era un usuario habitual del Centro Deportivo Municipal, pero una lesión grave le mantuvo apartado de la actividad física durante ese periodo de tiempo. Una vez que ha vuelto a utilizar la instalación ha observado que se han hecho obras en el gimnasio, sustituyendo todas las máquinas y aparatos por otros más modernos y se ha construido un rocódromo.
De esta manera:
Posteriormente a la utilización por parte de Jacinto de la sala de máquinas o aparatos, desea utilizar el rocódromo. Jacinto es la primera vez que acude, así que tiene un mar de dudas y preguntas que realizar.
María es la operaria de servicios generales que se encuentra en el rocódromo y es la encargada de informarle a Jacinto que para poder hacer uso del rocódromo es necesario venir preparado y cumplir una serie de instrucciones obligatorias para todos los usuarios.
Al Centro Deportivo Municipal se ha acercado un grupo de Boy Scouts integrado por personas de diferentes edades. El grupo lo forman Zacarias Zurita, monitor de 29 años, Ismael Vellón, monitor de 24 años, Lucia de 12 años, Bárbara de 13 años, Camilo de 14 años, Rubén de 11 años, Alfredo de 16 años, y Sara e Irene, ambas personas con discapacidad física de 10 años de edad.
El grupo de Boy Scouts desea utilizar las barcas de recreo, para lo cual se acercan a la taquilla del centro deportivo para conocer si existen barcas disponibles para ser alquiladas en ese preciso momento. Junto a los peldaños que hay próximos a la taquilla, hay un baldosín levantado, por lo que Zacarias avisa al resto del grupo para que tengan cuidado y no pisen sobre él, evitando de este modo posibles contratiempos.
Después de realizar las averiguaciones respecto a los carteles informativos, las operarias se desplazan cada una a su puesto de trabajo.
A lo largo de la mañana siguiente, Jacinto, el usuario del comienzo del supuesto que finalmente no pudo utilizar el rocódromo por no cumplir los requisitos, ha detectado varias anomalías en los equipamientos deportivos que ha utilizado estos primeros días tras incorporarse de nuevo a la actividad deportiva. Dichos equipamientos deportivos tienen la consideración de bienes de dominio público destinados al servicio público deportivo. En su opinión, llevan años sin ser cuidados, ni por los trabajadores del centro deportivo ni por los usuarios, por lo que se van deteriorando con el paso del tiempo y ni se sustituyen ni se reparan.
A juicio de Cristina, compañera operaria, dichos equipamientos, que son de material inoxidable, no representan ningún peligro ni para los usuarios, deportistas ni trabajadores. Sin embargo, Jacinto insiste en que, en color marrón óxido predomina en muchos de los elementos de los equipamientos deportivos, especialmente en las zonas exteriores del Centro Deportivo Municipal.